Psicólogo infantil
en Fuengirola

Cuando un niño no sabe explicar lo que le pasa
En la infancia, muchas veces el malestar no se expresa con palabras, sino con conducta: rabietas, miedo, irritabilidad, regresiones, problemas de sueño, barriga revuelta, lloros, dependencia… No significa que “sea malo” o que “os esté retando”; suele ser una forma de comunicar que algo no está bien.
El objetivo de la psicología infantil no es “corregir” al niño, sino entender qué hay detrás y ayudarle a desarrollar recursos, mientras trabajamos también con la familia para que el cambio se sostenga en casa.
Motivos frecuentes de consulta
- Miedos y fobias (oscuridad, dormir solo, separarse, médicos, etc.)
- Ansiedad infantil y somatizaciones (dolor de barriga, vómitos, tensión, tics)
- Problemas de conducta (rabietas intensas, agresividad, límites)
- Baja autoestima, inseguridad, timidez extrema
- Problemas de sueño (pesadillas, insomnio, despertares)
- Dificultades escolares, atención, desmotivación
- Celos entre hermanos, cambios familiares (separaciones, mudanzas)
- Bullying o problemas de relación con compañeros
Cómo trabajo con niños (y por qué los padres sois parte del proceso)
Con niños, el trabajo suele ser práctico y adaptado a su edad. Uso conversación, juego, dibujo y técnicas sencillas para que puedan expresar emociones y aprender herramientas.
Y casi siempre incluyo a los padres, porque el cambio real ocurre en el día a día. En función del caso, alterno:
- Sesiones con el niño
- Sesiones con padres
- Alguna sesión conjunta
La idea es que tengáis un plan claro: qué hacer en casa, qué evitar, qué reforzar y cómo sostener límites sin convertirlos en una guerra.
Límites, conducta y escuela: lo que suele fallar
Muchos problemas se mantienen por combinaciones típicas: límites inconsistentes, exceso de negociación, castigos desproporcionados o poco eficientes, discusiones largas, refuerzo accidental de la rabieta, o un niño que vive demasiado estrés para su edad (pantallas, falta de sueño, presión escolar, conflictos familiares).
En terapia aclaramos qué está pasando y diseñamos estrategias concretas. Nada de teoría eterna: herramientas aplicables.
Cuándo conviene pedir ayuda pronto
Recomiendo consultar cuanto antes si hay:
- Ansiedad intensa que limita la vida del niño
- Problemas de sueño persistentes
- Rabietas muy frecuentes o agresividad que no mejora
- Retrocesos importantes (control de esfínteres, dependencia extrema)
- Aislamiento, tristeza mantenida o miedo constante
- Dificultades escolares llamativas o rechazo escolar
Preguntas frecuentes
¿A partir de qué edad atiendes?
Depende del motivo. En general, se puede trabajar desde edades tempranas si el problema afecta a la vida familiar o escolar. Lo valoramos según el caso.
¿Los padres entran en sesión?
Sí, a menudo. A veces el trabajo principal es con los padres (límites, rutinas, comunicación) y el niño mejora sin necesidad de muchas sesiones individuales.
¿Cuánto dura el tratamiento?
Varía según el problema y la colaboración en casa. En pocas sesiones suele haber un plan claro; el cambio se consolida con continuidad y coherencia en el entorno.
¿Qué pasa con la confidencialidad?
La confidencialidad en la edad infantil depende de la edad del niño/a. Con niños pequeños la información se trabaja con los padres. En niños mayores, se cuida la confianza del menor, siempre con sentido común y priorizando seguridad y bienestar.
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