Psicólogo para adolescentes en Fuengirola

La adolescencia no es una enfermedad, pero puede doler
La adolescencia es una etapa de cambios: identidad, cuerpo, amistades, límites, estudios, redes sociales… A veces todo eso se vive con intensidad y aparecen problemas que desbordan al propio adolescente y también a la familia.
En consulta trabajo con adolescentes y con sus padres para entender qué está pasando y poner en marcha un plan realista. No se trata de “arreglar al chico”, sino de mejorar el sistema: hábitos, comunicación, límites, autoestima y regulación emocional.
Motivos frecuentes de consulta
Algunos temas habituales son:
- Ansiedad, estrés, ataques de pánico
- Tristeza, apatía, irritabilidad, aislamiento
- Baja autoestima, inseguridad, comparación constante
- Problemas de conducta, discusiones en casa, desafío de normas
- Dificultades académicas, falta de motivación, bloqueo ante exámenes
- Problemas con amigos, bullying, sensación de no encajar
- Uso problemático de móvil, videojuegos, redes y horarios caóticos
- Problemas de sueño (dormir tarde, insomnio, cansancio continuo)
- Conflictos por separación de padres o cambios familiares
Cómo trabajo con adolescentes
Las primeras sesiones sirven para crear un espacio seguro: que el adolescente pueda hablar sin sentirse juzgado ni interrogado. Suelo trabajar con objetivos claros y con un enfoque práctico: qué le pasa, qué le preocupa, qué evita, qué necesita y qué quiere mejorar.
Dependiendo del caso, trabajamos:
- Regulación emocional (ansiedad, ira, tristeza)
- Pensamientos que machacan la autoestima (“soy un desastre”, “no valgo”, “no encajo”)
- Habilidades sociales y manejo de conflictos
- Rutinas: sueño, estudio, actividad física, pantallas
- Exposición gradual a lo que evita (exámenes, situaciones sociales, salir solo, etc.)
En muchos casos incluyo tareas sencillas entre sesiones, adaptadas a su edad y motivación. Si algo no funciona, se ajusta.
Trabajo con padres: límites sin conflictos
Los padres soléis llegar cansados: discusiones, sensación de no saber qué hacer, miedo a equivocarse. En terapia, cuando es necesario, dedicamos sesiones a:
- Mejorar la comunicación (hablar sin entrar en escalada conflictiva)
- Poner límites claros y consistentes
- Reducir el “todo o nada” (castigos eternos vs. permisividad total)
- Acordar normas realistas en casa (horarios, móviles, estudios, responsabilidades)
- Entender si hay algo más detrás (ansiedad, tristeza, presión, inseguridad)
El objetivo es que la casa deje de ser un campo de batalla.
Cuándo conviene pedir ayuda cuanto antes
Recomiendo consultar sin esperar demasiado si hay:
- Aislamiento fuerte y duradero
- Abandono escolar o caída brusca del rendimiento
- Consumo de sustancias o conductas de riesgo
- Autolesiones o ideas de hacerse daño
- Ataques de pánico repetidos o ansiedad muy incapacitante
- Cambios intensos en sueño, apetito o conducta
Preguntas frecuentes
¿Los padres entran en sesión?
Depende del caso. A veces empiezo con una sesión con padres, luego trabajo con el adolescente y voy alternando. Siempre explico el plan desde el inicio.
¿Hay confidencialidad con un menor?
Sí: para que funcione, el adolescente necesita un espacio de confianza. Se respeta la confidencialidad, salvo situaciones de riesgo. Con los padres se trabaja la información necesaria sin convertir la terapia en un “interrogatorio”.
¿Cuántas sesiones suelen ser necesarias?
Varía mucho. En pocas sesiones se puede ordenar el problema y empezar cambios. Mantenerlos requiere continuidad. Lo hablamos con claridad desde el principio.
¿Y si mi hijo no quiere venir?
Muy común. Se puede empezar trabajando con los padres: límites, comunicación y estrategias. A veces, cuando el clima en casa mejora, el adolescente se anima a probar.
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