Fobias

Cuando el miedo manda demasiado


Tener miedo es humano. Una fobia aparece cuando ese miedo se vuelve desproporcionado, se dispara con facilidad y empieza a condicionar tu vida: evitas sitios, planes, viajes, situaciones o incluso personas para no pasarlo mal.


Lo complicado es que la evitación alivia a corto plazo, pero alimenta la fobia a largo plazo. Cada vez evitas más, y el mundo se hace más pequeño. La buena noticia es que las fobias se trabajan muy bien con un enfoque gradual y estructurado.


Tipos de fobias frecuentes


En consulta es habitual trabajar, por ejemplo:


  • Fobia a volar
  • Fobia a conducir
  • Agorafobia (miedo a espacios abiertos, lugares con gente, miedo a “no poder escapar”)
  • Claustrofobia (espacios cerrados, ascensores, túneles)
  • Fobia social (miedo intenso a la evaluación, hablar en público, reuniones)
  • Fobias específicas (animales, sangre, agujas, hospitales, alturas, etc.)


Cómo se mantienen las fobias


Una fobia no se mantiene por “falta de voluntad”. Se mantiene por un mecanismo simple: aparece el miedo, el cuerpo se activa, interpretas esa activación como peligrosa (“me va a dar algo”), y entonces evitas. La evitación te calma… y tu cerebro aprende que evitaste “porque era peligroso”.

Por eso, el camino eficaz no es luchar contra el miedo a lo bruto, sino entrenar al cuerpo y a la mente a comprobar que puedes tolerarlo y que no pasa la catástrofe que anticipas.


Cómo trabajamos en terapia


En las primeras sesiones aclaramos qué fobia es, qué situaciones concretas evitas y qué pensamientos aparecen. Con eso diseñamos un plan de trabajo que suele incluir:


  • Entender qué es la ansiedad y por qué el cuerpo reacciona así
  • Identificar las ideas que disparan el miedo (“me voy a desmayar”, “haré el ridículo”, “perderé el control…”)
  • Aprender estrategias para manejar la activación (respiración, foco atencional, autoinstrucciones)
  • Exposición gradual: acercarnos paso a paso a lo temido, con un orden lógico y un ritmo asumible


La exposición no es “tirarte al agua sin saber nadar”. Es un entrenamiento progresivo, con método.


Qué puedes esperar del proceso


Normalmente, a medida que avanzas:


  • Baja el miedo anticipatorio (la película mental previa)
  • Recuperas actividades que habías dejado
  • Aumenta la sensación de control (“puedo con esto”)
  • El miedo pierde su poder, aunque a veces siga apareciendo un poco


El objetivo no es convertirte en alguien que nunca siente miedo, sino en alguien que no se deja gobernar por él.


Preguntas frecuentes


¿Cuánto dura una terapia para fobias?
Depende del tipo de fobia y del grado de evitación, pero suele responder bien cuando hay un plan de exposición claro y cierta continuidad.


¿La exposición no es demasiado dura?
Si se hace mal, sí. Si se hace bien, no. La clave es que sea gradual, acordada y con control. El objetivo es que entrenes tolerancia, no que sufras por sufrir.


¿Y si me da un ataque de pánico durante la exposición?
Puede pasar, y no significa que hayas fracasado. Se trabaja para que entiendas el pico de ansiedad, lo atravieses y compruebes que baja. Esa experiencia es parte del aprendizaje.


¿Se puede hacer online?
En muchos casos, sí. Algunas exposiciones se pueden planificar y hacer con apoyo a distancia. En otras, según el caso, puede convenir presencial. Se decide de forma práctica.



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