Terapia para la depresión en Fuengirola

Cuando la apatía se hace demasiado pesada
Sentirse triste o apático de vez en cuando es parte de la vida. La depresión aparece cuando esa tristeza se vuelve más profunda y constante, cuando pierdes las ganas de hacer cosas, te cuesta levantarte por la mañana y todo empieza a darte igual. No es solo “estar de bajón”, sino notar que la energía, el interés y la ilusión han ido cayendo poco a poco.
A veces la depresión llega tras una pérdida, una ruptura o un cambio importante. Otras veces aparece sin un motivo claro, lo que aumenta la sensación de culpa: “no debería encontrarme así”. Sea cual sea el origen, la depresión tiende a aislarte y a hacerte ver la realidad con unas gafas muy oscuras.
Síntomas frecuentes de la depresión
- Cansancio físico y mental casi constante.
- Pérdida de interés por actividades que antes te gustaban.
- Dificultad para concentrarte o tomar decisiones.
- Cambios en el sueño (insomnio o dormir demasiado).
- Cambios en el apetito y en el peso.
- Pensamientos muy críticos hacia ti mismo, culpa, sensación de inutilidad.
- Ideas de que la vida no tiene sentido o de que todo esfuerzo es inútil.
No hace falta cumplirCómo trabajamos la depresión en consulta todos los puntos para que tenga sentido pedir ayuda.
Si te reconoces en varios de ellos y llevan tiempo contigo, la terapia puede ser un apoyo importante.
Cómo trabajamos la depresión en consulta
En las primeras sesiones buscamos entender cómo has llegado hasta aquí: qué ha ido pasando en tu vida, qué intentos de solución has probado y qué cosas mantienen ahora mismo el problema. No se trata solo de “animarte”, sino de comprender y mover las piezas que sostienen la depresión.
El trabajo suele incluir:
- Dar sentido a lo que estás viviendo, conectándolo con tu historia y contexto.
- Revisar las ideas sobre ti mismo y tu futuro, que suelen estar muy teñidas de negatividad.
- Recuperar poco a poco actividades y rutinas que ayudan a que el ánimo mejore.
- Trabajar las relaciones importantes (pareja, familia, trabajo) cuando influyen en cómo te sientes.
El ritmo se adapta a tu energía del momento. Hay semanas en las que podrás hacer más y otras simplemente sostenerte ya es bastante. La idea es que el proceso sea exigente pero asumible.
Qué puedes esperar del proceso terapéutico
- Algo más de energía y capacidad para organizar el día.
- Menos autoexigencia y menos culpa por no “estar bien” todo el tiempo.
- Más claridad para tomar decisiones y salir del “todo o nada”.
- Un aumento gradual del interés por las personas y actividades que te importan.
No hay un “antes y después” mágico, pero sí una curva de cambio en la que, con trabajo conjunto, el peso de la depresión se va haciendo más llevadero y deja de ocuparlo todo. Recuerda que las depresiones pasan y sobre todo se aprende de ellas.
Preguntas frecuentes sobre la depresión y la terapia
¿Es solo cuestión de echarle ganas?
No. La depresión no se va solo con fuerza de voluntad. Afecta a la forma de pensar, de sentir y de relacionarte con los demás. La terapia te ayuda a entender qué la mantiene y a ir recuperando recursos que ahora mismo parecen fuera de tu alcance.
¿La medicación es obligatoria para tratar la depresión?
No siempre. En algunos casos la medicación es muy útil y necesaria; en otros, la terapia psicológica por sí sola puede ser suficiente. Si ya estás tomando medicación, tendremos en cuenta ese tratamiento; y si no, podemos valorar juntos si conviene consultar con tu médico o psiquiatra.
¿Y si llevo años así y ya he hecho otras terapias?
Es comprensible que estés cansado/a y desconfiado/a. En estos casos solemos revisar qué se hizo en procesos anteriores, qué funcionó y qué no, para no repetir lo mismo. A veces el cambio viene de enfocar la situación desde otro ángulo, con otros objetivos y a otro ritmo.