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EL ESTRÉS Y LOS ESPACIOS CONTAMINADOS

El estrés en altas dosis, es uno de los grandes factores relacionados con la ansiedad. Aunque el estrés puede estar producido por multitud de situaciones, en esta ocasión me referiré al que está relacionado con el trabajo y la responsabilidad laboral. Es primordial proporcionar a la mente y el cuerpo un descanso de calidad que facilite la recuperación y reseteos necesarios para iniciar la nueva jornada con energía. ¿Cuántas veces has intentado desconectar de los problemas del trabajo y al llegar a casa tu mente ha seguido rumiando sin que puedas hacer nada para quitarte el tema de la cabeza?. Pues bien, uno de los grandes errores que se cometen en este sentido es la contaminación del espacio. Y no me refiero -como habrás adivinado- a la contaminación del aire. Para explicarlo mejor, a continuación presento un caso real (alterando nombre y usando circunstancias similares para preservar la intimidad).

María José es soltera y vive sola en un pequeño apartamento con vistas a la sierra, a las afueras de la ciudad.. Trabaja desde hace algún tiempo en la oficina de un supermercado, que aunque es un negocio familiar, ya tiene varios locales abiertos en la misma ciudad y se le contrató para llevar la contabilidad, pues hasta hace un año, que empezó con ellos, este asunto lo llevaban de manera poco organizada. Las oficinas de recepción de mercancía y administración se encuentran ahora en un polígono industrial. Cuando se le acumula el trabajo, alguna vez ha tenido que hacer horas extra para ponerse al día y siempre desde el ordenador de la oficina. Últimamente ha aumentado el volumen de trabajo y se le está acumulando más tarea de lo normal. Decide hablar con su jefe, con el que tiene bastante confianza y éste le comenta que entiende su agobio, pero que de momento no pueden contratar a nadie más y que si le paga las horas no debería ser un gran problema. María José le explica que otro problema es que algunas tardes sale sola de la oficina y el lugar está bastante solitario, por lo que sale asustada hasta que entra en su coche para irse a casa. Tras valorar algunas soluciones, acuerdan que María José haga las horas extra en casa, pues el programa informático de gestión que usa puede ser ejecutado desde cualquier ordenador, y que confía en ella en las horas que le diga que ha echado para contabilizarlas.

Ese mismo día, mientras piensa el material que debe llevarse a casa y cómo se va a organizar, en su mente aparece una imagen agradable: sentada en la terraza de su piso, con vistas a la sierra, una copa de vino y un cenicero, pues eso de poder fumar mientras trabaja se le antoja una novedad interesante. Incluso podrá poner música, de la que ella elija, que ya está harta de tener que escuchar de fondo un hilo musical que siempre ha considerado horrible. Sí, será fenomenal y super relajado pasar facturas y albaranes al ordenador en un entorno como ese.

Tres meses después, Maria José comienza a sentirse agobiada. Siempre, cuando llegaba a casa tras la jornada laboral, sentía tranquilidad y desconectaba fácilmente de los problemas del trabajo. Últimamente, los días que no necesita trabajar en casa intenta hacer algo relajante, pero constantemente le viene a la cabeza un problema que ha tenido recientemente con un empleado del supermercado con el que ha habido un malentendido. Ella se ha visto implicada porque, aunque no se ha equivocado, le llamaron para aclarar el error y el compañero montó en cólera durante una fuerte discusión con el jefe. No es la primera vez que se da este tipo de situaciones, aunque esta parece haberle afectado más. Además cree que el volumen de trabajo es la razón principal de notarse más angustiada que de costumbre, pues incluso está durmiendo poco y mal; y eso antes no le ocurría.

Ella piensa además que le ha tenido que pillar en una época más sensible, porque antes por lo menos podía desconectar de esos problemas al salir de la oficina. Pero lo que no sabe María José es que su agobio y pensamientos durante la noche no tiene que ver con estar más sensible, si no con la contaminuación de su entorno de descanso, o sea, su casa. Cuando comenzó a trabajar desde casa, su mente empezó a relacionar ese espacio, que antes era de descanso y despreocupación, con un entorno laboral. Para su sistema mente-cuerpo, su casa ya se había contaminado de trabajo (aunque solo fuera pasando facturas y ordenando material), por lo que inconscientemente cuando llegaba a casa y quería relajarse, su cabeza volvía de forma recurrente a los problemas de la oficina. Esto debilitó su descanso y el estrés terminó por instalarse también con ella.

Después de acudir a consulta y valorar el caso, María José decidió habilitar un pequeño trastero junto a la cocina para colocar el ordenador y comprometerse a trabajar siempre en esa zona de la casa, porque aunque al principio trabajaba solo en la terraza, cuando hacía mal tiempo también se llevaba el portátil al la sala o el dormitorio y trabajaba desde ahí. Se trataba de contaminar un espacio que no utilizara habitualmente y aunque las vistas eran ahora a un patio interior, esto hizo que al cabo de un par de meses volviera la normalidad y contribuyó a que recuperara su capacidad de desconectar del trabajo más fácilmente. Había descontaminado las zonas habituales de desacnso.

En otros casos, hemos planteado la posibilidad de apurar el tiempo en la oficina o lugar de trabajo para no tener que contaminar ningún espacio destinado al descanso aunque en esta ocasión, se descartó por estar situada en una zona poco recomendable para transitar sola a determinadas horas, tras la salida del trabajo.

Cualquiera puede comprobar este efecto, en el que la mente reconoce el espacio en el que se encuentra (lo hace a través de los sentidos, sobre todo vista, olfato y oído) y asociarlo rápidamente a algo. A quién no le ha ocurrido entrar en el cuarto de baño con la intención de cepillarse los dientes por ejemplo y terminar con ganas de usar el WC. La mente reconoce el espacio, lo asocia con lo que hacemos en él habitualmente y a la consciencia nos viene una especie de llamada a usar dicho espacio. En problemas de insomnio se usa este concepto de contaminación para solucionar alteraciones que tienen que ver con hábitos instalados en el dormitorio, como leer, ver televisión, usar la tablet, etc, que si bien en un principio nos pueden ayudar a conciliar el sueño, con el tiempo y en personas con tendencia al insomnio, pueden ser perjudiciales para el buen descanso y la reparación a través de un sueño de calidad, ya que nuestra mente termina relacionando el dormitorio con la actividad.

He usado este sistema en bastantes situaciones, pero otra de las que mejor se observa el resultado es con una terapia para dejar de fumar (léase el artículo "Método para dejar de fumar", que será subido en breve).

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